Un legado de indolencia y sin obras
25 Sep 2025
El fin de una gestión deslucida
Coatzacoalcos, Veracruz – Tras cuatro años al frente de la administración municipal, el edil Amado Cruz MALpica concluye su gestión dejando una estela de promesas incumplidas y un trabajo que, para muchos, es sinónimo de inacción. La verdadera entrega-recepción de un gobierno se mide en el bienestar palpable de sus ciudadanos, y en ese sentido, el saldo de su administración parece ser, en el mejor de los casos, un legado de indolencia.
La ausencia de obras emblemáticas
Los ciudadanos de Coatzacoalcos anhelaban soluciones concretas a problemas estructurales, pero en lugar de ello, se encontraron con un panorama desolador. La agenda de obras públicas del alcalde se caracterizó por su apatía y su perceptible falta de compromiso. Las pavimentaciones prometidas brillaron por su ausencia, dejando las calles en un estado de deterioro que complica la vida diaria de los residentes. Más grave aún, la urgente necesidad de modernizar y reparar el sistema de drenaje de la ciudad fue olímpicamente ignorada, un problema que persiste y pone en riesgo la salud y la seguridad de la población, especialmente durante la temporada de lluvias.
Políticas miopes y un abasto de agua en crisis
Uno de los capítulos más sombríos de su gobierno fue su enfoque en la crisis del abasto de agua potable. La ciudadanía ha sufrido de manera recurrente por la escasez del vital líquido, una problemática que, lejos de ser resuelta, parece haber empeorado. Las políticas implementadas por su administración fueron catalogadas como miopes, carentes de una visión a largo plazo y de la voluntad necesaria para abordar un reto tan fundamental. La incapacidad para garantizar un servicio tan básico es un reflejo de una gestión que se mostró consistentemente indiferente a las necesidades más apremiantes de sus gobernados.

El fin de una gestión deslucida
En retrospectiva, la gestión de Cruz MALpica se percibe como una serie de oportunidades perdidas. El trabajo deficiente y la indiferencia ante las demandas ciudadanas han pintado su administración de un gris monocromático, que en ocasiones se tornó francamente negro. A diferencia de otros mandatarios que dejan un legado de obras tangibles, su gobierno se despide sin proyectos significativos que le den lustre a su mandato. La verdadera entrega-recepción, aquella que se hace con obras que benefician a la gente, fue un concepto que, a todas luces, le resultó ajeno. La historia juzgará su desempeño como un periodo de letargo, marcado por la inacción y el desdén hacia el pueblo al que debió servir.
En la intersección de las calles Aquiles Serdán esquina Independencia, es la muestra del desprecio de Amado Cruz MALpica por la obra pública, este socavón lleva ya su primer año, lo único que ha cambiado es la posición del letrero institucional de la dependencia encargada de las reparaciones, mantenimiento e infraestructura, “Obra en proceso”, como si todos quisiéramos está ciudad en pleno deterioro, abandono y ruinas.
Lo que, si hay y mucho, es la indolencia como sinónimo de vida de Amado Cruz MALpica, ese es su ADN político, un personaje abúlico y apático.
¿Cuántas calles cómo estás esperan pacientemente que Pemex done el cemento para ser reparadas?
Como siempre a Coatzacoalcos se lo está llevando la “chingada” con la administración de Amado Cruz MALpica y sectarios.