Tensión en la Sección 11
28 Abr 2026

Tensión en la Sección 11

La paradoja sindical y el misterioso vacío de poder de Ramón Hernández Toledo

NANCHITAL, VER.— Aunque la figura jurídica que permite ejercer una doble función como empleado y empleador es totalmente legal en nuestro país, en el sur de Veracruz esta dualidad ha comenzado a pasarle factura a la Sección 11 del sindicato petrolero. Hoy, la organización enfrenta crecientes conflictos laborales internos y una notable crisis de certidumbre derivada del aparente distanciamiento de su líder moral, Ramón Hernández Toledo.

Históricamente, la Sección 11 ha sabido adaptar su rol patronal a las necesidades de la industria. En sus inicios, operó trasladando crudo en tambos desde los campos petroleros hasta la refinería de Minatitlán. Posteriormente, con el auge industrial que trajo consigo la creación de los Complejos Petroquímicos Pajaritos, Cangrejera y Morelos, la organización se vio orillada a transformar su modelo de negocio. Así, dejó atrás aquella primera cooperativa para consolidar una empresa mucho más redituable y estratégica: el servicio de transporte para los trabajadores petroleros.

Sin embargo, el éxito de esta empresa contrasta fuertemente con el trato humano hacia quienes la operan. De acuerdo con el testimonio de Francisco Rodríguez, ex trabajador de la organización, la Sección 11 se niega sistemáticamente a otorgar a sus propios empleados los beneficios laborales que, en su papel de sindicato obrero, le exige con firmeza a Petróleos Mexicanos (Pemex).

La incongruencia llegó a un punto crítico recientemente. Rodríguez denunció haber sido despedido como represalia por atreverse a exigir mejoras salariales y el pago del reparto de utilidades, derechos generados justamente por los servicios de transporte que la Sección 11 le factura a Pemex. Este despido ha dejado en evidencia la vulnerabilidad de quienes trabajan para un patrón que, irónicamente, nació para defender a los trabajadores.

A este conflicto de derechos laborales se suma un clima de misterio y desconcierto en las entrañas de la organización. Algo inusual está ocurriendo en las oficinas de la Sección 11: personal del círculo más cercano al guía moral ha comenzado a alejarse de manera precavida. El motivo de este distanciamiento es una irregularidad que rompe con la costumbre de la cúpula directiva, pues desde hace varios meses las órdenes de pago y los cheques han dejado de llevar la firma de Hernández Toledo.

Este aparente vacío de poder, sumado a las acusaciones de injusticia laboral, dibuja un panorama complejo. Mientras el sindicato mantiene su discurso de defensa obrera hacia afuera, al interior de sus propias empresas se gesta una crisis que cuestiona profundamente sus prácticas patronales y el paradero administrativo de su histórico liderazgo.

Francisco Rodríguez, hace responsable a las autoridades del sindicato de la sección 11, de cualquier cosa que le llegara a pasar a su integridad, según externó, “porque son muy buenos para tomar represalias como lo hicieron para despedirme sin causa justificada, solo por solicitar la PTU, un derecho que incluso está contemplado en NUESTRA CONSTITUCIÓN MEXICANA”.


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