El Mundial deja una pérdida estimada de 47 millones de dólares para el dueño del Estadio Azteca
7 Ago 2026
El Grupo Ollamani proyecta un impacto de unos 813 de millones de pesos por la cesión del recinto y el pago a la FIFA de unos 15.000 asientos por el uso de palcos y plateas
El Grupo Ollamani, propietario del Estadio Banorte (el histórico Azteca) y de la editorial Televisa, ha reportado una pérdida neta de 557,2 millones de pesos en sus resultados financieros del segundo trimestre, principalmente asociada al pago de la factura del Mundial de Fútbol de 2026, un evento anticipado como multiplicador de valor económico para México que se ha quedado corto frente a las expectativas.
La empresa, encabezada por el magnate de los medios Emilio Azcárraga Jean, también estimó una afectación adicional de 255,9 millones de pesos en julio, mes en el que aún se disputaron partidos. Con ello, el impacto total ascendería a unos 813 millones de pesos (47 millones de dólares), destinados a cubrir los costos de sus llamadas “operaciones FIFA”. Entre ellos, destacan la cesión del recinto como sede de cinco encuentros, la compra de boletos para los titulares de palcos y plateas y la organización de actividades vinculadas al torneo en Ciudad de México como ciudad anfitriona, según ha informado la compañía a la Bolsa Mexicana de Valores.
Ollamani, que significa jugador de pelota en náhuatl, perdió una batalla legal de un año y medio contra los propietarios de los palcos del principal coliseo del país, por lo que tendrá que asumir ante la FIFA, el organizador del evento, el costo de unos 15.000 asientos.
La compañía advirtió que este impacto no refleja el comportamiento ordinario de sus operaciones y que responde a circunstancias extraordinarias derivadas del Mundial. “En paralelo, se realizaron inversiones con motivo de la preparación y modernización del Estadio Banorte que corresponden a mejoras de largo plazo en su infraestructura, funcionalidad, capacidad operativa y digitalización, cuyos beneficios se extenderán más allá del periodo mundialista”, señaló en un aviso de evento relevante. La empresa añadió que la estimación para el tercer trimestre permanece sujeta al cierre del periodo.
Las primeras mediciones apuntan a que el Mundial generó unos 2.543 millones de dólares para la economía mexicana, casi la mitad de las previsiones más optimistas, según un sondeo elaborado por la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) y la consultora Deloitte. El estudio indica que los principales beneficiarios fueron restaurantes, cantinas, bares y comercios minoristas, que lograron captar buena parte del gasto adicional generado por los 13 partidos disputados en Monterrey, Ciudad de México y Guadalajara.
Pero por el lado de los perdedores se cuentan –además del regente del estadio– los servicios turísticos, viajes y hospedajes, que antes del partido inaugural sufrieron una oleada de cancelaciones por una seguidilla de protestas sociales que afectaron principalmente a la capital. El país no logró esquivar de lleno la marcha forzada de los preparativos, que se desarrollaron en medio de manifestaciones casi diarias de campesinos, transportistas o maestros, en una apuesta directa por captar la atención de la Administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
En ese contexto, la Canirac registró la llegada de apenas 494.000 turistas, un 41% menos de lo proyectado, con una estancia promedio de 2,5 noches. Además, la mayoría de los consumidores que impulsaron la actividad fueron mexicanos y no visitantes extranjeros. “El consumo de los mexicanos fue el principal motor para los restaurantes, mientras que la llegada de turistas quedó por debajo de las expectativas”, añadió la industria.
El país tampoco pudo beneficiarse de un aumento en la recaudación fiscal derivado del alza en el consumo. México fue el único de los países anfitriones que acordó una exención total de impuestos para la FIFA y sus subsidiarias, así como para las confederaciones, asociaciones nacionales y sus directivos. La medida también otorgó beneficios fiscales a las personas y empresas que prestaron servicios a la Federación.
Esto no significa, sin embargo, que el Mundial haya sido un fracaso económico. Al contrario. La edición norteamericana del torneo cumplió con la promesa de convertirse en la más grande de la historia. Organizada por Canadá, Estados Unidos y México, registró cifras récord de asistencia en los estadios y de audiencias en las transmisiones. El campeonato, que coronó a España por segunda vez tras vencer a la Argentina de Lionel Messi, arengó a más de 15 millones de personas entre estadios y festivales de hinchas. La FIFA incluso informó que los ingresos del ciclo mundialista superaron los 15.000 millones de dólares, superando con abundancia los 10.000 millones previstos.
Para México, el anfitrión con menos partidos, el impacto económico se ha calculado en un impulso adicional equivalente al 0,12% del Producto Interno Bruto (PIB), en un contexto de bajo crecimiento. Durante el segundo trimestre de 2026, la economía avanzó un 1,5%, según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y por encima de lo esperado por los analistas. El repunte siguió a la contracción de 0,8% registrada en el primer trimestre y respondió, en parte, al impulso generado por los preparativos del Mundial, con efectos que podrían extenderse también al tercer trimestre.
| El País