Opinión de Julio Patán | El Heraldo de México |
Desesperados, los conservadores dedicaron toda la semana a torpedear a nuestro movimiento por lo que al parecer les resulta francamente molesto: la indignación selectiva. El argumento es que a nosotros, las mujeres y hombres de la 4T, nos indignan ciertos crímenes, actos de corrupción o actitudes públicas, mientras que otros los dejamos pasar olímpicamente.
La verdad es que no han sido semanas fáciles para la Cuarta, que de todas maneras, obvio, va. El tema que más traemos atorado es lo del compañero Adán Augusto. O sea, sí está difícil defenderte de que su secretario de Seguridad fuera la cabeza del crimen organizado en Tabasco, y pues no, no es tan fácil sacudirse las analogías con García Luna. Pero los que militamos en la democracia popular sabemos de su integridad a prueba de balas.
Tiene, cierto, un defecto muy de los activistas, de los hombres comprometidos con el pueblo bueno: es ingenuo. Atesora un alma demasiado pura, como de niño que abre los ojos al mundo. ¿Saben ustedes lo que estará pasando, con la traición a que lo sometió su amigo de toda la vida? ¿Han visto sus fotos de los últimos días? Está muy desinflado. Dado pa’ bajo. No se le ve siquiera ese furor hormonal, esa aspersión constante de testosterona que lo distingue. Aquí a su Doctor le rompe el corazón.
Encima, el Chicharito se lanzó a decir las estupideces que dijo y, cuando las compañeras feministas del movimiento mostraron su indignación, les echaron en cara lo del Cuau. A ver. La Cuarta, el movimiento más feminista del mundo, conducido por el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo que También Es el Más Feminista (EXPMPDMQTEMF), enarbola un feminismo único: el feminismo apapachador.
De ahí el “No estás solo”, ese grito de guerra amorosa que empezó con el Cuau, abrazado sororamente por compañeras que creen en la presunción de inocencia y que además seguro que se vieron conmovidas por esa ternura como de capiscara que lo caracteriza, y que encontró una continuación con mi Adán.
Por lo demás, se los respondo: sí, somos selectivos. ¿Por qué les ofende que le dediquemos un minuto de aplausos a Ozzie Osbourne? O sea, ¿no creen en en el alma metalera de mi Sergio? ¿Qué querían? ¿Que le quitáramos ese mínimo gusto luego de la semana que ha sufrido con su señora, doña Dato? ¿Les pareció que mi Noroña era falso, solo porque se le complicó un poco decir “Ozzie”? No podemos conmovernos por todo. Bueno: pues lo hacemos por causas y sobre todo por personas inapelables.
Luego está lo de Hulk Hogan, un luchador que fue un racista y que murió militando en MAGA, que sabemos que no es un movimiento que digamos muy afecto a nuestro México. Ahí sí, me cuesta encontrar una explicación. Ensayo esta: fue en Puebla, donde, como hemos visto, en los últimos tiempos todo se hace de manera distinta.
POR JULIO PATÁN COLABORADOR @JULIOPATAN09