Opinión de Manuel López San Martín | El Heraldo de México |

En política, las coincidencias no existen. Toda acción, se acompaña de una intención. Los hechos aislados, rara vez lo son. Reunir las piezas, permite armar el rompecabezas. Veamos. La tentación autoritaria de silenciar a las voces críticas es una de las ideas con las que más coquetea el poder. Acallar a quienes no se alinean, piensan distinto y muestran resistencia y oposición a las líneas oficiales, e incomodan, suele ser la intención de gobiernos totalitarios. También controlarlo todo, tripular lo que escapa de su alcance y hacerse del mando absoluto.

Si alguien perfeccionó esa línea de acción, fue AMLO. Durante su sexenio se atacó a quienes no se alineaban a él y su gobierno. Para sus “adversarios” hubo dureza y groserías en exceso, que pretendieron silenciar las voces que osaban cuestionar y pensar más allá de lo que el presidente ordenaba y permitía. Los ataques trascendían la esfera de la mañanera y se enquistaban en redes, donde el acoso fue permanente.

López Obrador dejó escuela y hay varios que quieren emularlo. Controlarlo todo, desaparecer cualquier posible contrapeso que incomode, y abarcar cuanto se pueda, parece estar en el ADN de la 4T. Van por todo.

A finales de la semana pasada, senadores del oficialismo anunciaron que irían por la desaparición de las Fiscalías autónomas, que de por sí batallan para serlo; quieren, de nuevo, regresarles el control a los gobernadores en turno. Que sean ellos quienes designen a quien ocupe el espacio, sin mayor resistencia. Fiscales como empleados, pues.

Por aquellos días, tanto los gobernadores de Campeche, Layda Sansores, como de Puebla, Alejandro Armenta, utilizaron su poder para aplastar cualquier viso de crítica de medios y ciudadanos. Impulsaron acciones para sancionar a quien se atreva a cuestionarlos y señalarlos.

Fue en esa misma semana, cuando supimos la intención del titular de Infonavit, Octavio Romero Oropeza, de legalizar lo ilegal: el despojo de viviendas. Es decir, permitir que quienes hayan ingresado de manera ilegal a una propiedad, se hagan legalmente de ella, ayudándoles incluso a escriturar la vivienda robada. Fue el mismo personaje que antes impulsó la toma del dinero de las “cuentas inactivas” -patrimonio y ahorro de millones de trabajadores- para usarlo y repartirlo discrecionalmente.

Una sería casualidad, dos coincidencias, pero tantas decisiones en el mismo sentido, delinean una ruta. Ya antes se habían hecho de las mayorías en el Congreso, después la 4T se apropió del Poder Judicial, y ni se diga de los órganos autónomos, extinguiéndolos. También había tripulado la CNDH, y desbaratado al INE y el Tribunal Electoral.

La estrategia de abarcarlo todo, someter a quienes no se alinean y desaparecer lo que incomoda, es visible e inocultable. La intención es manifiesta. Solo se podrían llamar a sorpresa quienes se niegan a ver las señales.   POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN     [email protected]    @MLOPEZSANMARTIN

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