Opinión de Waldo Fernández González | El Heraldo de México |
México cerró 2025 con un logro que no admite regateos: un récord histórico en exportaciones por más de 664 mil millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 7.6% respecto al año anterior. La cifra, por sí misma, es contundente.
Pero su verdadero significado se entiende solo cuando se analiza el contexto en el que fue alcanzada.
El año estuvo marcado por la incertidumbre financiera global, el resurgimiento del proteccionismo y la adopción de medidas económicas unilaterales por parte de nuestro principal socio comercial, Estados Unidos, como la imposición de nuevos aranceles.
En ese escenario, analistas y organismos internacionales coincidían en un diagnóstico pesimista: México no crecería, el comercio exterior se estancaría y la economía podría entrar en una fase recesiva.
Pero nada de eso ocurrió.
Lejos de contraerse, México resistió, avanzó y se fortaleció.
En un entorno adverso, el país no solo sostuvo su capacidad exportadora, sino que la expandió, consolidándose como una potencia clave en las cadenas globales de valor. Pese a todo, Estados Unidos se mantuvo como nuestro principal destino comercial, confirmando que México es hoy un socio estratégico indispensable para la economía regional y global. Más allá de retóricas y discursos, los números hablan por sí solos.
Este resultado no es producto de la casualidad ni de inercias automáticas. Tiene una base clara que debe ser reconocida: un
Gobierno Federal
sólido y respetado, una gestión económica responsable y la estabilidad política que se ha construido en los últimos años, particularmente durante 2025. En momentos de volatilidad internacional, México ofreció lo que más escasea en el mundo: un gobierno que refleja confianza, profesionalismo, y una visión económica clara y responsable para invertir, producir y exportar. Los números confirman la buena conducción económica de la Presidenta
Claudia Sheinbaum
y su equipo. Contra todo pronóstico, México demostró que es capaz de competir, producir y ganar espacio en los mercados internacionales incluso en los escenarios más complejos. Mientras otros países se replegaron, México apostó por el desarrollo, la estabilidad y el fortalecimiento de su planta productiva. El récord exportador de 2025 es más que una estadística positiva, sino que es una señal de una política económica que tiene claro el rumbo. Muestra que, con liderazgo, responsabilidad, visión y cabeza fría, es posible transformar la adversidad en oportunidad. Si algo deja claro este cierre de año es que México no solo resiste los embates externos: los supera. Bajo el liderazgo de nuestra Presidenta, todo indica que 2026 puede ser aún mejor. POR WALDO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ COLABORADOR