Colapsa la Unidad Deportiva «Margarita Maza de Juárez»
29 Jul 2026
Entre el óxido y el abandono
Lo que hace apenas unos años fue un rescate integral para el beneficio de la comunidad, hoy representa un peligro estructural, un foco de infección y una burla para los deportistas de Coatzacoalcos.
Por David Sánchez Sosa
::: Esta es la política protervia del “ahí se va” del H. Ayuntamiento de Coatzacoalcos
::: Más que un maquillaje estético, es una burla para Coatzacoalcos y sus deportistas
COATZACOALCOS, VERACRUZ. — Lo que alguna vez fue un símbolo de esparcimiento, salud y convivencia familiar, hoy se erige como una trampa latente. La Unidad Deportiva «Margarita Maza de Juárez», ubicada en el centro de Coatzacoalcos, sufre un deterioro fulminante que amenaza la integridad física de cientos de atletas y visitantes ante la mirada indiferente de las autoridades competentes.
Una historia de rescates efímeros
La memoria del lugar contrasta drásticamente con su realidad. El 28 de octubre de 2020, la unidad quedó formalmente rehabilitada como parte de las mejoras del Parque Central Miguel Hidalgo. Dicho rescate fue gestionado durante la administración de Víctor Carranza Rosaldo a través del Programa de Apoyo a la Comunidad y Medio Ambiente (PACMA) de Petróleos Mexicanos (PEMEX), devolviéndole la vida a las canchas de básquetbol y voleibol.
Tres años después, en diciembre de 2023, el recinto requirió una nueva intervención tras presentar daños estructurales y desprendimiento de láminas. Sin embargo, desde aquel momento hasta el día de hoy, el espacio no ha recibido un solo peso de inversión para su mantenimiento.

Peligro inminente para las familias
Las severas condiciones climáticas propias del puerto, sumadas a la inacción gubernamental, han convertido el recinto en una zona de alto riesgo. Quienes acuden a recrearse se enfrentan a múltiples amenazas:
- Riesgo de colapso: La estructura metálica que sostiene el domo principal presenta un nivel de corrosión alarmante.
- «Navajas» desde el techo: Las láminas, tostadas por el inclemente sol y la falta de mantenimiento, se han desprendido y caído al vacío como si fueran navajas. Por pura fortuna, aún no se ha registrado una tragedia.
- Herrumbre y tétanos: Los tubos que sirven como barreras de contención en las gradas están sostenidos únicamente por el óxido. Algunas secciones han quedado al aire libre, convirtiéndose en un riesgo grave de heridas e infecciones por tétanos para los usuarios.
Foco de infección y exclusión
El abandono sistemático también ha traído consigo una crisis sanitaria. Las redes instaladas para disuadir a las aves terminaron por romperse, permitiendo que las palomas conviertan el domo en su hogar y las gradas en su baño público. La acumulación de excremento no solo ha corroído la pintura que alguna vez resplandeció, sino que representa un grave foco de multiplicación de parásitos, elevando el riesgo de enfermedades respiratorias y gastrointestinales severas.
Aunado a esto, el derecho al esparcimiento ha sido arrebatado a las personas con movilidad reducida. Uno de los accesos principales para personas con discapacidad se encuentra totalmente bloqueado por el pavimento destrozado y los restos de un enorme tronco de pino, impidiendo el libre tránsito. En las zonas aledañas, la maleza ha devorado las áreas de descanso, cubriendo las bancas, mientras que los contenedores de basura lucen destrozados e inservibles, víctimas del vandalismo o del descuido institucional.

El maquillaje del «ahí se va»
El pasado 23 de julio, en un intento por mostrar actividad, las autoridades enviaron una cuadrilla para pintar la cancha de voleibol adjunta a la principal. El resultado fue, en palabras de los propios usuarios, deprimente.
Bajo una clara política del «ahí se va», los trabajadores aplicaron resinas de dudosa calidad sin limpiar previamente la superficie. Las líneas de juego quedaron mal trazadas y la oxidación de los tubos de respaldo de las bancas ni siquiera fue removida antes de recibir los brochazos de pintura. Este trabajo evidenció no solo la falta absoluta de supervisión, sino también un irrisorio conocimiento técnico por parte de los encargados de la obra.
Más que un rescate estético, esta intervención superficial es percibida como una falta de respeto. Hoy, la Unidad Deportiva «Margarita Maza de Juárez» pide a gritos una rehabilitación profesional y profunda. Dejar este espacio en el olvido no solo destruye la infraestructura urbana de Coatzacoalcos, sino que atenta contra el bienestar, la salud y la vida de sus deportistas.