Espías nazis y un engaño al descubierto; exhiben contraespionaje a policías
18 Mar 2025
A finales de la Segunda Guerra Mundial, México era campo fértil para la práctica del espionaje y contraespionaje.
Notas de prensa de hace 80 años revelan las historias de un supuesto hijo rebelde, pero generoso y la búsqueda de tres nazis que se fugaron de Estados Unidos hacia México.
Ambos casos ocuparon la primera plana de la segunda edición de Excélsior del sábado 31 de marzo de 1945.
El escrito, sin firma, relata que el matrimonio Fuss, integrado por una pareja estadunidense, acudió a las oficinas de la entonces Policía de Caminos de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas para solicitar el arresto de su hijo de 16 años. Lo acusaron de robar el auto familiar para escapar hacia su país.
El joven fue aprehendido por motociclistas federales en la carretera de Laredo, mucho antes de llegar a la frontera. Se le condujo a la comandancia de la Policía de Caminos, en esta capital, y fue amonestado por su padre y su madrastra”, dice la nota titulada Interesante caso de contraespionaje.
Después de recuperar mil pesos que llevaba el joven Fuss, descrito como “experto tripulante de motocicletas y hábil luchador”, sus padres decidieron castigarlo con 15 días de arresto en la propia comandancia.
Ya detenidos, repartió entre sus custodios un cargamento de 40 cajetillas de cigarros estadunidenses que llevaba en su maleta, los cuales carecían de timbre fiscal.
Sin embargo, con el paso de los días, el oficial de guardia en la comandancia descubrió la treta del joven, quien realizaba preguntas a los custodios para investigar la ideología de los funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones, de los jefes y agentes del cuerpo y observar, de paso, la clase de equipo y aparatos inalámbricos de comunicación con que cuenta la Policía de Caminos.
Pasados los 15 días de arresto, recogieron al joven el señor Fuss “y dos norteamericanos de elevada estatura”.
El oficial de guardia, deseoso de convencer a los visitantes de que no es tarea fácil burlar a los detectives mexicanos, elogió el Servicio de Inteligencia de Estados Unidos, a lo que los huéspedes de la Policía de Caminos no supieron qué contestar y sus miradas revelaron su conocimiento pleno de lo que había ocurrido en la comandancia del Cuerpo de Motociclistas Federales de Caminos”, finaliza.
La misma historia relata que, días antes, autoridades estatales recibieron de la Secretaría de Gobernación una solicitud de ayuda para capturar a tres espías nazis fugados de un campo de concentración en Estados Unidos.
Se internaron en territorio mexicano, según los escuetos datos que se tienen, por Sonora o Chihuahua, y al parecer enfilaron rumbo a Tampico, quizá con la esperanza de poder salir por aquel puerto”, dice la nota.
Los agentes de Adolfo Hitler estaban en California, pero escaparon y lograron internarse en Arizona, a través del desierto.
Seis de ellos fueron localizados cuando estaban a punto de morir de hambre y de sed. De los otros tres ya no hubo noticias posteriores.
Información | EXCELSIOR