La reforma del miedo a perder
26 May 2026

La reforma del miedo a perder

Opinión de Carolina Viggiano | El Heraldo de México |

El martes, el Congreso abrirá un periodo extraordinario que corre contra el reloj. El objetivo no es deliberar, sino aprobar cuatro decretos antes del viernes. Muchos se preguntarán por qué tanta prisa.

Además de las razones políticas evidentes, existe un motivo jurídico de fondo: el artículo 105 constitucional establece que toda reforma electoral debe aprobarse con suficiente anticipación para aplicarse en la siguiente elección. El tiempo se les agota.

Cuatro iniciativas integran el paquete.

La primera pospone la elección judicial hasta 2028 y la empata con la revocación de mandato: dos materias sin relación entre sí cosidas en un mismo decreto. Contrabando legislativo en estado puro.

El argumento operativo tampoco resiste análisis. Los mismos problemas logísticos y presupuestales volverán a presentarse en 2030, 2033 y cada tres años. Entonces, ¿qué resuelve aplazarla? Nada. Solo patea la bola.

La verdadera intención parece otra: abaratar políticamente la movilización clientelar. Que la maquinaria de acarreo de Morena opere una sola vez para dos procesos distintos.

La prueba llegará en 2028. Si ambas consultas registran niveles de participación similares -como ocurrió en la pasada elección judicial, donde apenas votó alrededor del 13% del padrón- quedará claro que no hablamos de ejercicios ciudadanos espontáneos, sino de estructuras de movilización sobre el mismo electorado cautivo.

La segunda iniciativa crea en el INE una comisión encargada de revisar que las candidaturas no tengan vínculos con el crimen organizado. En el papel suena impecable; en la práctica funciona como una cortina de humo. La verdadera pregunta no es quién revisará a los futuros candidatos, sino por qué el oficialismo guarda silencio frente a los señalamientos que pesan sobre figuras de su propia coalición. Ahí están los casos de Rubén Rocha, Marina del Pilar, Cuauhtémoc Blanco o Américo Villarreal. No hablamos de rumores, sino de investigaciones públicas, reuniones documentadas, visas revocadas, cuentas bloqueadas y expedientes abiertos. La tercera y cuarta reformas, impulsadas por Ricardo Monreal, incorporan una nueva causal de nulidad electoral por “intervención extranjera”. El problema no es defender la soberanía, sino la ambigüedad deliberada con la que está redactada. Una causal tan abierta no fortalece la democracia: construye un seguro político. El día que Morena pierda una elección relevante, podrá invocar la supuesta “injerencia” para judicializar la derrota y conservar por decreto lo que no obtuvo en las urnas. Cuatro reformas. Un solo propósito: blindar la permanencia. Se legisla con el cronómetro encima para impedir el debate y reducir la discusión pública. Por eso la oposición tiene hoy una obligación elemental: leer la letra pequeña en voz alta. Porque detrás del discurso de “modernización electoral” no se construye una democracia más sólida, sino un sistema diseñado para que el poder deje de sentirse temporal. Las democracias no empiezan a morir cuando un gobierno gana demasiadas elecciones, sino cuando comienza a diseñar mecanismos para desconocer las que puede perder. Carolina Viggiano Austria @caroviggiano Senadora y Secretaria General del PRI.


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