¿Más vale aquí corrió que aquí quedó?
2 Ago 2025
Opinión de Verónica Malo Guzmán |El Heraldo de México |
Pues Iberdrola se va de México. Por 4,200 millones de dólares, vendió lo último que le quedaba de su negocio aquí a otra empresa española. Es decir, emigró.
¿Qué cambió desde inicios de 2018 hasta ahora? Hace siete años, su propuesta era invertir al menos otros 5,000 millones de dólares en México. Luego vendió varias centrales eléctricas al gobierno de López Obrador —la 4T no ha logrado que estas “den color”— y ahora se despide deshaciéndose de las 15 centrales que le quedaban. (En abril de 2023, Iberdrola anunció la venta de 13 plantas en México al gobierno federal, a través de un fideicomiso privado liderado por Mexico Infrastructure Partners, por aproximadamente 6,000 millones de dólares).
La comunicación oficial de Iberdrola sostiene que su salida se debe a la falta de certeza jurídica. Sin embargo, la compañía compradora —en la cual interviene INDIRECTAMENTE Cox Energy, también de capital español— afirma que llega a México precisamente por la seguridad jurídica. ¿Quién entiende?
Yo creo entender, y les explico: una cosa no quita la otra. Es decir, incluso entre compañías del mismo sector —y con capitales provenientes del mismo país— hay diferencias en la TOLERANCIA AL RIESGO. Y eso podría estar ocurriendo aquí.
Además, como han señalado los nuevos compradores, su estrategia busca aprovechar la sinergia con sus negocios previamente establecidos en México en materia de recursos hídricos, y ahora combinarla con las centrales eléctricas adquiridas. ¿Podrán consolidarse como una empresa más competitiva y aprovechar las economías de escala? Lo sabremos en un par de décadas.
Sin embargo, todo lo anterior no impide que pueda argumentarse que sí existe incertidumbre jurídica en México.
La 4T sostiene que Iberdrola se dedicó a “robarle a los mexicanos” y que prueba de ello es que la empresa compradora ha aceptado disposiciones más estrictas en materia de inversión privada y extranjera en el sector energético.
En sentido inverso, también puede argumentarse que Iberdrola desinvierte en un momento oportuno: en medio de incertidumbre en los mercados, cuando los aranceles impuestos por Trump son ahora menos desfavorables en Europa que en México, y luego de que el trato recibido por parte del gobierno federal de nuestra nación —en el marco de la reforma energética de la Cuarta Transformación— se volviera insostenible. COX, especializada en agua y energías renovables, adquiere junto con otros actores inversionistas (esperemos pronto se revele quiénes y con cuánto de participación cada uno) no solo los activos de Iberdrola en México, sino también su deuda en el país, todo por 4,200 millones de dólares. Esto nos lleva a subrayar que la salida de Iberdrola es una más entre las recientes fugas de capitales del país, más allá de que la operación se haya dado entre particulares. Lo que es innegable es que esta compra demuestra, una vez más, que la soberanía energética de México es parcial: no puede sostenerse sin inversión privada, incluso si esta se mantiene por debajo del 50% de participación. ¿Más vale aquí corrió que aquí quedó? Iberdrola corrió; por ahora, COX prefiere quedarse. Pronto sabremos cuál fue la mejor decisión.
Tres en Raya
- Ya sea a través de la CFE, de COX
o de otras empresas, México necesita energía eléctrica —y, de preferencia, limpia— para reducir los apagones, que se incrementaron durante el sexenio pasado. Documentado por múltiples medios, el sistema eléctrico ha enfrentado estrés creciente, especialmente durante olas de calor.
- Hablando de energía… Trump
declaró que, en los próximos 90 días, México “quitará barreras no arancelarias” a productos estadounidenses. ¿Significa esto que la 4T modificará su reforma energética y de telecomunicaciones para permitir inversión de EU en estos sectores? Podría ser una buena noticia… ¡Que empiecen por Pemex! POR VERÓNICA MALO GUZMÁN COLABORADORA [email protected]