Misión cumplida: Amado Cruz Malpica en el basurero político
27 Ago 2025
Lugar 100 entre 100 alcaldes * Un Coatza olvidado y jodido * Corrupción y nepotismo *
Por Mussio Cárdenas Arellano | Informe Rojo |
Aletargado, bostezando, sumido en una insultante corrupción, Amado Cruz Malpica se propuso ser el peor alcalde entre los 100 municipios más importantes del país y lo logró. Yace en el sótano, en el último escaño, en el basurero político.
Su más grande sueño mutó a una pesadilla de la que no va a despertar. Así deje de ser alcalde, no va a despertar.
Hizo de Coatzacoalcos rehén de su parsimonia, de su dejadez, la inacción en cuatro años en que pudiendo transformar optó por hundir más a la tierra que lo vio nacer.
Lo hizo, también, coto de trastupijes y arañazos al presupuesto, obras fantasmas, obras sin iniciar que reportó como avanzadas, cuna de moches y extorsión de dos allegados, el tal Delgadillo y el tal Onésimo, que se tuvieron que ir del ayuntamiento, denunciados y los delitos probados y aún se espera la sanción que habrá de imponer el Tribunal Estatal de Justicia Administrativa.
Califica en la encuesta de Arias Consultores en el lugar 100 de 100 presidentes municipales. Sólo cuenta con la aceptación del 2.9 por ciento de los entrevistados en el sondeo.
Don Fiasco Político fue rebasado hasta por el presidente municipal de Córdoba, el morenista Juan Martínez Flores, que ocupa la posición 96, quien se la vive paseando en Europa o dejando el ayuntamiento en manos de la síndica Vania López, que integró un clan que enfrenta múltiples reclamos por abuso de poder.
O peor calificado que el alcalde de Xalapa, Alberto Islas Reyes, posición 91, que entró al relevo en la capital veracruzana luego que el presidente municipal, Ricardo Ahued Bardahuil, alias “El Conserje de Palacio”, se fue a chambear como secretario de Gobierno en el desgobierno de Norma Rocío Nahle García.
La encuestitis es un mal que agobia a la fauna política. A unos los ilumina, a otros los hunde. Y a Amado Cruz siempre lo ha puesto en su lugar; o sea, en el cesto de la basura.
A Patricia Lobeira Rodríguez ex de Yunes, presidenta municipal de Veracruz, la mantuvo en los cuernos de la luna hasta que la traición de su marido, el célebre Miguel Ángel Yunes Márquez, aportando el voto sucio que avaló la reforma judicial de Andrés Manuel López Obrador, la arrastró.
Hoy Paty Lobeira ya no es la mejor alcaldesa mujer del país, ni la mejor alcaldesa panista, ni la mejor de la oposición. Del pódium pasó al sitio 47 con 32.3 de los encuestados que avalan su gestión.
Pero el caso de Amado es patético. Así como es, dejado, haragán, transgresor de la ley, hasta bien librado salió. Si Arias Consultores hubiera encuestado sobre la gestión de 200 alcaldes, Cruz Malpica se hubiera situado, una vez más, en el lugar 200, en el sótano.
El descrédito de Amado, reportado por Arias Consultores, pudiera ser un albazo si no fuera porque el pueblo que todo lo sabe y todo lo ve, ha respondido a lo que aquí y en otros espacios críticos se ha documentado en torno al bodrio de ayuntamiento encabezado por el morenista Amado Cruz Malpica.
Amado hizo de Coatzacoalcos una réplica de La Habana vieja, un malecón infame donde el tiempo no transcurre y el olvido se refleja en hoteles y negocios destechados, muros que algún día fueron paredes, fracturados, inmuebles sin pintura, descarapelados, con varillas que revientan el concreto por la acción del salitre de la costa.
Así encontró Coatzacoalcos y se esmeró por dejarlo peor. El maquillaje a las primeras calles del malecón, que inició en su segundo año de gobierno, fue cosmético. Y la obra se la dio a los mecenas electorales de Morena con pésimos resultados: banquetas y guarniciones que meses después y al primer impacto se quiebran.
Los servicios decayeron. Dejó en el abandono el parque vehicular municipal y hoy no hay unidades para una eficiente recolección de basura. Igual las ambulancias de Protección Civil. Pero sí hay recursos para adquirir vehículos para los ediles y, por supuesto, para doña Esther Mortera, su esposa.
Amado fue leal a su nepotismo. Ignoró los llamados a no sucumbir a la tentación de llevar a la parentela a cargos públicos. Primos, sobrinos, sobrinas, primos de su esposa incrustados en la nómina, violando la ley.
La joya de la corona es Ricardo Ordóñez Malpica, su primo. Es alcalde suplente por elección popular. Lo hizo coordinador de asesores, director del deporte y secretario del Ayuntamiento. Para los dos primeros cargos bastó ejercer su facultad; para el tercero, Amado propuso y el cabildo avaló. Todos violaron la ley.
Ha sido un carnaval de transas, licitaciones amañadas, dirigidas a los cuates y cómplices, contratistas que sirven de pantalla en una repetición de nombres con vínculos con Morena, que en el pasado fueron perredistas.
Una de sus truculencias fue ese jugoso contrato de suministro de comida para la Policía Municipal, millones y más millones cada año, cada bandeja con sobre precio. Obvio, el chef es del clan de la corrupción.
Tres años, ocho meses, y Coatzacoalcos no tiene otro rostro que las calles atestadas de baches, alumbrado deficiente, basura que se acumula en la esquina de las calles o en los camellones.
Y la deuda hiper millonaria de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento, que al ser organismo municipalizado ya es una carga para el erario de Coatzacoalcos. Algo así como 500 millones de pesos. 241 millones por adeudo a la Conagua federal por extracción del líquido y por las descargas residuales, y el resto por adeudos históricos de la CMAS.
Amado es un espectáculo de mediocridad, de ignorancia y desinterés, valemadrismo hacia Coatzacoalcos y manga ancha a la corrupción.
En la Tesorería Municipal, en Desarrollo Económico, en Adquisiciones, la rapacidad no tuvo freno. Se construyeron negocios. Se lucró con el dinero del pueblo.
A cuatro meses de partir, se ha ganado su lugar. Es el alcalde número 100 entre los 100 presidentes de los principales ayuntamientos del país.
En el sótano. En el basurero político. En el basurero de la historia.